
Los gatos no son malos y tampoco tienen la intención de destruir cuando afilan las uñas en nuestras cortinas o sillón favorito. De hecho, los gatos lo hacen para retirar el tejido muerto que se acumula en sus uñas, como si utilizaran una lima para hacerse la manicura. Además, gatear algunos objetos garantiza a los gatos una marcación de su territorio esparciendo el olor a través de las glándulas existentes en sus patas.
Los gatos eligen los objetos donde marcar su territorio cerca del lugar donde sienten que puede estar una amenaza. Por ejemplo, si tu gato siente que hay otro gato paseando delante de la puerta de vuestra casa, probablemente el animal va a rasguñar o orinar un objeto que se encuentre cerca de ese local.
Los gatos que salen a la calle o los que son retirados a sus madres demasiado temprano suelen tener comportamientos más destructivos que los otros gatos. Pero si hay arañazos por todas partes de la casa, quizás se trata de un síntoma de ansiedad y tendrás que llevar tu gato al veterinario.
En verdad, es muy sencillo acostumbrar al gatito desde el principio a marcar con las uñas en un 'rascador', que deberás colocar desde el primer día, en un lugar bien visible y cercano a su lugar de descanso. Si antes de que pudieras acostumbrarlo él ya ha arañado algún objeto, colocarás el 'rascador' delante del objeto dañado hasta que el animal lo acepte. Después ya podrás cambiarlo al sitio que consideres más conveniente. Con paciencia, afecto y perspicacia la convivencia con tu gato será una experiencia muy agradable.
Remoción de las uñas
La remoción de las uñas de un gato a través de intervención quirúrgica es uno de los procedimientos más polémicos. La operación quirúrgica, realizada con anestesia general, implica la remoción de la uña y de la porción de hueso que contiene la placa donde la uña crece. Hay veterinarios que defienden la remoción de las uñas, mientras que otros rechazan totalmente esta alternativa. De hecho, es un procedimiento cruel, desnecesario e que puede provocar daños físicos e emocionales al animal.
Algunos de los problemas físicos resultantes de la remoción de las uñas pueden ser:
- dolores durante el período pos-operatorio, hemorragias y incluso gangrena;
- dificultad para cuidar de su propia higiene;
- dificultad para trepar por no conseguir agarrarse, o sea, puede sufrir daños intentando subir a lugares altos y tampoco puede escalar los árboles para escaparse;
- eliminación de la capacidad de caza del animal.
¿Cuál es la alternativa a la remoción de las uñas?
La remoción de las uñas y los castigos corporales son maneras poco humanas y desnecesarias para impedir las destrucciones provocadas por un felino. En alternativa hay que implementar el programa siguiente:
- Reúne un par de postes, de juguetes y una alfombra para tu gato rasguñar. Mientras el gato rasca el tapiz o los postes, míralo con atención, juega con él, acarícialo. Ofrécele algo del alimento que le gusta y procura decirle siempre las mismas palabras “muy bien, muy mono el gatito". No le ofrezca su atención cuando el gato esté lejos del tapiz o de los postes.
- Cuando lo pilles arañando objetos indeseables, asústalo con una advertencia en tono firme, "Scccchttt, no rasca". Existen varios modos de asustar a un gato sin hacerle daño. Puedes echarle un chorrito de agua con una pistola plástica, puedes utilizar un aparato de ultra-sonidos para captar su atención, o lanzarle una pelotita para que juegue. Después llévalo delante del 'rascador' y explícale que allí puede gatear.
- También puedes disuadir tu gato de rascar transformando los objetos en algo que le provoca repulsa. Friega los objetos con laca o pimienta, o cuelga cinta adhesiva de ambos lados.
- Este comportamiento de marcación territorial arañando también se puede suavizar con el uso de pulverizaciones con feromonas sintéticas (que encuentras en las tiendas especializadas) sobre el objeto marcado durante algo más de un mes.
Acuérdate que los gatos siempre gatean… además de ser una necesidad es precisamente eso que les encanta hacer. Si te aburre que el gato rasque los muebles o otros objetos, tendrás que orientar su comportamiento enseñándole donde puede gatear a gusto para satisfacer su instinto natural. Al final, gatear es uno de los placeres de la vida felina. ¡No privemos nuestros gatos de disfrutarlo!
