
Personalidad solitaria, carácter independiente, hábitos autónomos…así son nuestros gatos. Las pesquisas prueban que la conducta de los gatos es más difícil de entender que la de un perro, porque los felinos poseen uno de los cerebros más desarrollados del mundo de los mamíferos. El gato tiene una conducta de cazador solitario y está acostumbrado a vivir independientemente, sin el apoyo de sus semejantes. Para los felinos no existe el concepto de orden (la única excepción es la relación entre madres e hijos), hecho que complica la tarea de domesticar a un gato. Sin embargo, es posible educar a un gato y enseñarle ciertas reglas básicas de conducta para armonizar la convivencia entre humanos y felinos.
La higiene domestica
El gato es un animal instintivamente muy limpio y ni si quiera es necesario llevar mucho tiempo para enseñar a un gato como debe utilizar su cajón de arena o como puede hacer sus necesidades en la calle. Sin embargo, si tienes algunos problemas para enseñarle a tu gato a ser aseado dentro de casa tienes que cumplir algunas tareas: - mantiene su cajón siempre limpio, eliminando los detritos fecales a cada dos días, dependiendo de la cantidad de piedritas impregnadas con orina, y sustituyendo el fondo (arena por ejemplo) una o dos veces por semana como mínimo; - pon su cajón de arena en un lugar tranquilo, lejos de la comida, y no lo pongas encima de una alfombra o de un moquete puesto que será un local ‘más atractivo’ para que el gato decida orinar; - tampoco cambies el local del cajón con frecuencia porque eso puede confundir tu mascota.
Si tu gato se recusa terminantemente a utilizar la caja, experimenta cambiar el material que has utilizado para rellenar el fondo. Existen algunos tipos diferentes de contenidos para las cajas higiénicas de los gatos que puedes encontrar en las tiendas especializadas en animales de compañía. Si después de varios intentos tu gato no asimila hábitos de higiene, consulta el veterinario para detectar si el animal sufre de alguna infección urinaria.
El paseo de correa
Este habito es un tipo de entrenamiento algo difícil ya que contraria totalmente el espíritu libre e independiente de los gatos. El mejor es que nunca utilices este método, aunque aceptamos que es el único modo de pasear a tu gato sin que él huya. Usa un collarín ajustable y una correa muy leve porque, como ya ha sido referido anteriormente, a los gatos no les gusta sentirse limitados en el espacio. Habitualmente los gatos no aprenden naturalmente a caminar de correa, por lo que es necesario adiestrarlos. Asocia la correa a los juegos intentando que el gato la persiga y la coja.
Antes de salir a la calle, ponle el collarín y la correa. En vuestro primer paseo, lleva tu gato a un local tranquilo sin grandes elementos de distracción. Siempre que se aproxime un coche o otro animal coge el gato en tus brazos, evitando que él se asuste y rechace definitivamente la idea de pasear en la calle. Cuando el gato decida avanzar deja que él te conduzca y síguelo donde quiera irse. La facilidad para acostumbrarse a una correa depende de la personalidad del gato, por eso, evalúa bien si tu mascota está preparada para esta aventura.
